Vol. 1 – Núm. 1

Enero – Junio – 2018





Hacia la construcción de un método interdisciplinar exegético para analizar escritos neotestamentarios: evangelios


Towards the construction of an exegetic interdisciplinary method to analyze neotestamentary writings: gospels


Rumo à construção de um método interdisciplinar exegético para analisar os escritosdo Novo Testamento: evangelhos




José René Mancilla Rangel1

Congregación Sacerdotal Internacional

obisporenemancilla@gmail.com







Recibido: 30/04/2018

Aceptado: 08/06/2018

Publicado: 27/06/2018



Resumen

La construcción de un método interdisciplinar para la exégesis del Nuevo Testamento, específicamente para analizar los evangelios, es un desafío actual para la ciencia bíblica, el cual implica: reconocimiento de las fuentes, trabajo colaborativo entre las diversas disciplinas modernas y, lo más importante, definir la metodología para que sea lo suficientemente interdisciplinar, con el mayor rigor científico, que conduzca al doble objetivo de la cristología de los últimos tiempos: buscar al Jesús histórico -su movimiento y entorno históricos- y establecer el itinerario del cristiano de hoy que se encuentra diariamente con el Cristo de su fe -la iglesia y el mundo actual-. La clave es el método y el reto a plantearse es la construcción de uno que integre las disciplinas más afines al contexto y al texto del objeto de estudio bíblico: el escrito neotestamentario.

Palabras Clave: método, interdisciplinar, exégesis, evangelio, Jesús histórico


Abstract

The construction of an interdisciplinary method for the exegesis of the New Testament, specifically to analyze the gospels, is a current challenge for biblical science, which implies: recognition of the sources, collaborative work between the various modern disciplines and, the most important thing is to define the methodology so that it is interdisciplinary enough, with the greatest scientific rigor, that leads to the double objective of the recent Christology: to look for the historical Jesus - his historical movement and environment - and establish the itinerary of today's Christian, who meets daily with the Christ of his faith - the church and the current world. The key is the method and the challenge to consider is the construction of one that integrates the disciplines most related to the context and text of the object of biblical study: the New Testament writing.

Key Words: method, interdisciplinary, exegesis, gospel, historical Jesus.

Resumo

A construção de um método interdisciplinar para a exegese do Novo Testamento, especificamente para analisar os evangelhos, é um desafio atual para a ciência bíblica, que implica: reconhecimento das fontes, trabalho colaborativo entre as várias disciplinas modernas e, mais importante, definir a metodologia para que seja interdisciplinar o suficiente, com o maior rigor científico, que leve ao duplo objetivo da cristologia recente: procurar o Jesus histórico - seu movimento e ambiente históricos - e estabelecer o itinerário do cristão de hoje ele se encontra diariamente com o Cristo de sua fé - a igreja e o mundo atual. A chave é o método e o desafio a considerar é a construção de um que integre as disciplinas mais relacionadas ao contexto e ao texto do objeto de estudo bíblico: a escrita do Novo Testamento.

Palavras-chave: método, interdisciplinar, exegese, evangelho, histórico Jesus


Introducción

Hay dos maneras de hacer las cosas -peyorativamente hablando-: con método o sin método. Y de aquí devienen una serie de paralelismos afines: con ciencia o con ignorancia, consciente o inconscientemente, por certeza o por azar. También hay varios “binomios antagónicos” que se presentan como lecturas del Sagrado Libro -apelando apenas a lo elemental-: la Biblia se puede leer literal o exegéticamente, con fanatismo o con tolerancia, académica o espiritualmente. Y lo mismo aplica al conocimiento -entendido este como saber o ciencia-, pues hay quienes lo aprehenden unilateral o diferencialmente, por medio de un saber o interdisciplinarmente, individual o colaborativamente.

En materia de Sagrada Escritura la ciencia puede intervenir y hablar con propiedad. Los escritos vetero y neotestamentarios han sido abordados como objeto de estudio desde múltiples disciplinas y variados enfoques, al punto que se puede hablar con propiedad de una ciencia bíblica, paralela y afín a la teología, que se conoce como exégesis o estudio exegético.

Jesús de Nazaret va a su tierra, específicamente a su ciudad de origen (Mc 6, 1ss; Mt 13, 53ss; Lc 4, 14ss), y lo hace un día sábado -tratando de amalgamar las tres versiones del hecho- y allí sus coterráneos se refieren de él en estos términos: “¿No es éste el carpintero (…)?” (Mc 6, 3); “¿No es éste el hijo del carpintero?” (Mt 13, 55); “¿No es éste el hijo de José?” (Lc 4, 22). A simple vista hay y no hay diferencia entre una y otra versión de un solo hecho. La designación que cada evangelista hace de Jesús muestra una peculiar “variación semántica”, pues la versión más antigua y original del evangelio – que es según San Marcos (Misioneros Claretianos, 2009, pág. 27)- afirma de Jesús: “es” (εστιν) “carpintero” (ο τεκτων), mientras que la versión de Mateo lo llama el “hijo del carpintero” (ο του τεκτονος υιος), pero para la versión lucana es apenas el “hijo de José” (ο υιος ιωσηφ). ¿A qué obedece esta diferente referencia a Jesús? ¿acaso no fue un mismo evento, una misma persona, un mismo lugar? ¿qué indica cada concepción jesuática? ¿Es lo mismo ser el carpintero, ser el hijo del carpintero o no ser ni carpintero ni hijo de carpintero? ¿ser hijo de José es lo mismo que ser un carpintero?


Cuadro 1. Ejemplo de Sinopsis.

MARCOS

MATEO

LUCAS

ουχ ουτος εστιν ο τεκτων

ουχ ουτος εστιν ο του τεκτονος υιος

ουχ ουτος εστιν ο υιος ιωσηφ

Fuente: Ministerio Apoyo Bíblico. Nuevo Testamento Interlineal Griego Español 1ª Edición. Salta – Argentina, 2011


Estas preguntas -y muchas otras- se establecen desde las diferencias entre textos (evangelios sinópticos) y, a su vez, sugiere múltiples hipótesis que llevan la investigación por los umbrales más variados de la historia de la ciencia bíblica, a saber, desde las teorías que establecen variedad de fuentes en la composición de los textos sagrados, pasando por el problema sinóptico, rodeando la cuestión de las formas, confrontando tablas de criterios, estableciendo autenticidad de los apotegmas, desenmarañando métodos histórico-críticos, sometiendo los textos a la crítica literaria…, mejor dicho, se pone de manifiesto que detrás de esta peculiaridad citada en el ejemplo anterior hay un problema que debe abordarse, sea por medio de criterios o de métodos, sea por análisis o interpretaciones. En últimas, hay todo un reto metodológico que no puede obviarse.

Lo anterior establece una verdad insoslayable y universal para el ámbito de la investigación, como lo propone Crossan, J.D. (2002) al afirmar que siempre hay un por qué (las razones), un dónde (en las fuentes) y un cómo (el método), y esto aplica también para la ciencia bíblica. Para el propósito de ir hacia la construcción de un método interdisciplinar exegético para interpretar escritos neotestamentarios hay que establecer estas variables o exigencias investigativas:

El por qué se establece en dos razones principalmente: buscar al Jesús histórico -su movimiento y entorno históricos- y establecer el itinerario del cristiano de hoy que se encuentra diariamente con el Cristo de su fe -la iglesia y el mundo actual-.

El dónde implica necesariamente dos tipos de fuentes: intracanónicas -el canon de la Sagrada Escritura- y extracanónicas -las escrituras sagradas que están fuera del canon-. Esta terminología es más apropiada -tolerante- y no tendenciosa e irrespetuosa como cuando se dice apócrifo u herético en razón a lo que no está en el canon: “uso intracanónico y extracanónico en vez de palabras más tendenciosas como canónico y apócrifo u ortodoxo y herético (...) es simplemente un intento de estudiar todos los testimonios históricos con imparcialidad y precisión” (Crossan, El nacimiento del Cristianismo, 2002, pág. 108). En suma, los términos intracanónico y extracanónico son el resultado de un afán científico por identificar aquello que “está” (intra) o “no está” (extra) en la canonicidad definida por el magisterio de la iglesia institucional.

El cómo obedece a un método exegético interdisciplinar, razón que este artículo científico pretende dejar enunciada, y para ello se indica enfáticamente que se está apostando y se va yendo “hacia la construcción” de uno que sea lo más elemental posible y que sirva de paradigma para muchos otros ensayos metodológicos.

En el presente artículo el foco de interés está puesto en el por qué (las razones) y en el dónde (las fuentes), dejando para profundizar en una próxima entrega -segundo artículo- el cómo (el método exegético interdisciplinar).

1. Definir exegético: adentrarse en el mundo científico del exégeta bíblico.

1.1. Exégesis.

Es una palabra de origen griego (exēgésis) que significa relato, exposición, explicación, comentario, interpretación. Hacer exégesis significa interpretar el texto sacando fuera (es lo que significa el verbo griego exēgéomai) su significado” ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 620). Paralelamente, hermenéutica “se deriva del griego hermēneúō, que significa traducir (de una lengua extranjera), interpretar, poner en palabras, expresar en un lenguaje. Muchas veces es sinónimo de exégesis (gr., exēgésis), explicación, interpretación” ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 733), pero en cuanto a ciencia bíblica se refiere se prefiere exégesis para designar búsqueda o extracción de significados -estudio- y hermenéutica para indicar la acción de explicar, actualizar e iluminar la significación extraída -comentario-. Por muy precipitado que parezca se requiere para esta exposición tomar una radical decisión, la cual consiste en desligarse de la hermenéutica, guardarla en el congelador para una próxima ocasión. Aquí se va a tratar sobre exégesis y sobre método, y si algo se interpreta será más por necesidad didáctica que por conclusión hermenéutica.

La exégesis bíblica se hace en función de los textos bíblicos. Esto requiere elección y delimitación de fuentes y claridad en objetivos exegéticos. En este numeral se comienza por lo segundo.



1.2 Las razones para hacer exégesis.

Las que guían la búsqueda de un método interdisciplinar exegético son, por un lado, ir al Jesús histórico, su entorno intimo-familiar y por otro la comprensión de su mensaje en el hoy del cristianismo. El exégeta extrae significado, de forma objetiva y crítica, en contexto y en conjunto, cavando y recabando, sin perder de vista qué lo motiva. No se adelanta a ninguna interpretación o aplicación de lo que encuentra, ni sugiere como hacer hermenéutica; su labor consiste en “desmenuzar” el texto objeto de estudio, sin perder de vista las razones que le han llevado a descifrar en busca de sentido real y objetivo.

La ciencia no es exacta, no tiene la última palabra, no pontifica, solo entrega indicios, muy pocos de todo lo que se pretende y se invierte para llegar a la evidencia. Esto no desvirtúa el valor científico de la exegesis, más bien la posiciona y valora, pues este “poco” que se logra es mucho más de lo que se cree o se asume sin referentes. La exegesis no es un lugar de certezas, es terreno de indicios, escasos y plausibles. Es ante todo ciencia pura.

La exégesis tiene a su vez sus propias razones, su “razón de ser”, más exactamente -científicamente hablando- su “naturaleza de ser”: “el itinerario exegético consiste en ir del texto a su ambiente y a su origen para volver luego al texto: una sucesión de lectura sincrónica-diacrónica-sincrónica” ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 623). Sorpresivamente este objetivo de la ciencia exegética plantea una metodología inherente: su itinerario es también su método.



1.3. Las fuentes para la exégesis.

Tradiciones orales y escritas, evangelios intra y extracanónicos, textos independientes y dependientes. De estos orígenes parte el exégeta para desarrollar su labor. Es importante señalar que dichas fuentes hay que clasificarlas al menos en dos grupos: las que son de objeto directo de intervención exegética -fundamentales- y las que son de carácter indirecto -elementales-, que están en función del trabajo exegético que se lleva acabo.

Tratándose de la interpretación de la Biblia se plantea enseguida un problema. En efecto, la Biblia es un texto literario al mismo tiempo parecido y distinto de cualquier otro texto literario. Parecido, en cuanto que está escrito por manos de hombres, que han utilizado métodos, instrumentos y categorías propias del tiempo en que vivían. Distinto, en cuanto que, según la fe de la Iglesia, transmite una palabra de Dios. La Biblia es palabra de Dios y palabra del hombre. Esto permite comprender que su interpretación ha de seguir caminos en parte comunes y en parte singulares respecto a la interpretación de cualquier otro texto literario de la antigüedad ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 621).


Cada exégeta concentra y limita su labor en un texto específico, sin perder de vista la totalidad a la que pertenece ese trozo cercenado -perícopa-. Crossan (2002, pág.140) no pierde de vista esta peculiaridad inherente a la exégesis y advierte que todo texto evangélico posee tres voces o tres estratos (capas): el primitivo (voz de Jesús), el intermedio (voz de la comunidad anónima) y el “más reciente” (voces de los autores-escritores). A simple vista difícil de identificar la una de la otra, pues conforman un todo homogenizado e integrado en una unigénita voz, la de Jesús. El evangelio viene a ser un material narrativo desde la fe, integrador de comunidades, personajes y visiones editoriales.

De esta manera se llega a visualizar que la labor del exégeta sobre las fuentes no puede perder de vista aspectos como, por citar un ejemplo, la importancia de conocer sobre los destinatarios de las narraciones o escritos, que en cierta medida condicionan el producto o texto tardío -el que aparece en el canon bíblico-, al punto que las narraciones no son historia sino evangelio: motivación, buena nueva, exhortación para diferentes situaciones y para diversas comunidades.

Las fuentes a su vez, dentro del trato exegético, son sometidas a un doble escrutinio: el de la contextualización y el del análisis. El primero, “consiste en colocar el texto en su ambiente general, lingüístico, histórico y religioso” ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 623), de esta manera se evita anacronismos y prejuicios. El segundo, tiene “la finalidad de reconstruir un texto seguro (crítica textual), estudiar los criterios lingüísticos, la forma, la composición, las dependencias, el ambiente cultural y religioso (crítica literaria) y valorar, finalmente, su valor histórico (crítica histórica)” ( Rossano, Ravasi, & Girlanda, 1990, pág. 623). El resultado de esta doble valoración revindica el acercamiento a las fuentes, garantiza resultados objetivos y genera conclusiones plausibles.


2. Trazar el parámetro interdisciplinar: del diálogo al trabajo colaborativo

2.1 ¿Qué se entiende por interdisciplinar?

Desde el planteamiento de Edgar Morin la interdisciplinariedad puede entenderse de dos maneras: como un “encuentro entre disciplinas”, cada una exponiendo sus propios qué, por qué y para qué, defendiendo y dando a conocer lo suyo o como “intercambio y cooperación” (Morin, 2019). Ambas acepciones conceptuales son válidas, apropiadas y necesarias para comprender el fenómeno moderno conocido como lo “interdisciplinar”.

Pero a muchos parece no satisfacerles esta explicación. Al menos no es suficiente, más cuando se ha podido experimentar grandes logros y progresos científicos gracias al encuentro o diálogo entre disciplinas. En el campo de la educación, por ejemplo, la interdisciplinariedad ha revolucionado la praxis educativa, al punto de transformar los procesos de enseñanza-aprendizaje, gracias a que “es considerada por muchos especialistas como una forma de pensar y de proceder, a fin de lograr cambios en la forma de ver el mundo en la actualidad, y así lograr que nuestros alumnos también lo vean de esta manera” (Guanche Martínez, 2016).

Esta “manera actual de ver el mundo” está caracterizada por avances en todos los campos, y no solo del saber. Basta una mirada a la forma como interactúan las personas, donde estar en red es sinónimo de permanencia y existencia, tanto en lo virtual como en lo real. Las personas han encontrado diversas formas de comunicación, basadas en las tradicionales, que han cambiado su manera de ser, pensar y actuar. Sin calificar de positiva o negativa esta interacción, se reconoce un cambio en las relaciones humanas, que a su vez transforma los diferentes aspectos de la vida de los individuos y de la realidad que los circunda.

Las ciencias se han beneficiado con estos avances y han integrado en su quehacer esta nueva forma de interacción. El científico, que venía trabajando en equipo asignando o reasignando a sus colegas tareas o apartes de su investigación, ahora trabaja colaborativamente, es decir, en constante diálogo y apoyo con sus colegas, de principio a fin de su labor investigativa. Lo mismo pasa en los distintos ambientes o contextos sociales, donde es más asertivo, productivo y de paso valorado aquel que trabaja colaborativamente que aquel otro que se conforma con el tradicional trabajo grupal.

Por tanto, la interdisciplinariedad genera una manera de pensar, actuar e interactuar novedosa y valiosa. Para ser breve, ser interdisciplinar consiste en tener bien claro y definido lo que cada disciplina es en sí misma, el intercambio y cooperación al que el diálogo entre ellas puede llegar y la manera colaborativa de interacción entre los saberes implicados.



2.2 ¿Qué posibles disciplinas aportan para este camino exegético?

Las fuentes sugieren el método, hay que recordarlo hasta la saciedad. Y, en este sentido, sugieren también las disciplinas que pueden implicarse en el estudio exegético de uno u otro texto, dependiendo de la necesidad exegética (objeto), de la intuición e implicación del exégeta (sujeto) y del consenso o antecedentes a los que los estudios bíblicos hayan llegado en cada caso (supuestos). Desde un sencillo ejemplo se podrá comprender cómo estas tres implicaciones exigen las disciplinas que van a interactuar de modo interdisciplinar en un método exegético.


Cuadro 2. Primera parte de una perícopa.

Según Marcos 2, 1-7

Kata Markon 2, 1-7

1.Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. 2.Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra. 3.Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. 4.Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. 5.Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados6.Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: 7.«¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»

1.Καὶ πάλιν εἰσῆλθεν εἰς Καπερναοὺµ δι’ ἡµερῶν καὶ ἠκούσθη ὅτι εἰς οἶκόν ἐστιν 2.καὶ εὐθέως συνήχθησαν πολλοὶ ὥστε µηκέτι χωρεῖν µηδὲ τὰ πρὸς τὴν ϑύραν καὶ ἐλάλει αὐτοῖς τὸν λόγον 3.καὶ ἔρχονται πρὸς αὐτὸν παραλυτικὸν ϕέροντες αἰρόµενον ὑπὸ τεσσάρων 4.καὶ µὴ δυνάµενοι προσεγγίσαι αὐτῷ διὰ τὸν ὄχλον ἀπεστέγασαν τὴν στέγην ὅπου ἦν καὶ ἐξορύξαντες χαλῶσιν τὸν κράββατον ἐφ’ ᾧ ὁ παραλυτικὸς κατέκειτο 5.ἰδὼν δὲ ὁ ἰησοῦς τὴν πίστιν αὐτῶν λέγει τῷ παραλυτικῷ τέκνον ἀφέωνταί σοι αἱ ἁµαρτίαι σου 6.ἦσαν δέ τινες τῶν γραµµατέων ἐκεῖ καθήµενοι καὶ διαλογιζόµενοι ἐν ταῖς καρδίαις αὐτῶν 7.τί οὗτος οὕτως λαλεῖ βλασφηµίας τίς δύναται ἀφιέναι ἁµαρτίας εἰ µὴ εἷς ὁ ϑεός;

Fuente: Texto en español (Bíblia Católica Online, 2019). Texto en griego Koiné (Ministerio Apoyo Bíblico, 2011).



Una primera observación: el texto que llega a manos del lector en su lengua vernácula -en este caso en español-, es una traducción de los manuscritos más antiguos y cercanos a los posibles originales, en este caso el autor del evangelio Según Marcos (Kata Markon) escribe en “el griego corriente (koiné). Su vocabulario es pobre, monótono pero sorprendente. Repite hasta el cansancio la conjunción “kai” (y) y el adverbio “euthys” (en seguida)” (Misioneros Claretianos, 2009, pág. 73).

En el ejemplo de la Cuadro 2, que presenta el texto y su traducción, Καὶ aparece 8 veces en 7 versículos, 8 veces la misma conjunción en un escrito de 105 palabras, dando la sensación de que el autor posee o emplea en su escrito evangélico un vocabulario pobre y monótono. ¿Por qué razón lo hace? ¿esto es relevante para el exégeta? ¿se dará el mismo caso con los otros evangelistas y sus versiones del evangelio? Más que responder a estos interrogantes se indica que se requiere para una exégesis del texto conocimientos lingüísticos y literarios, en ambas lenguas, y para el caso del griego koiné hacerse de estudios de la lengua con alto grado de profundidad y contextualización.

Lo lingüístico y literario implica además una serie de saberes que conllevan conocimiento de géneros literarios, análisis lingüísticos y critica textual. Aquí las disciplinas lingüísticas, como la gramática, léxico-semántica, semiótica, etc., están involucradas y sus aportes enriquecerán lo que se conoce como “análisis lingüístico-literario del texto”.

Una segunda observación tiene que ver con el contenido narrativo, es decir con todo aquello que hace del texto una narración con sentido propiamente dicho: narrador, personajes, lugares, acciones, estructura, tiempo y espacio, cómo mínimo. A esto se le puede llamar un “análisis narrativo de contexto”. Para tener una idea se continúa con el ejemplo citado en el cuadro 2, aplicando para el mismo una pauta de lectura propuesta por Rouet, A. (1982, pág. 14), que consiste en los siguientes cinco “momentos”:

1. Determinar bien el lugar y la importancia del mismo: ¿Lo narrado sucede en el campo o en la ciudad? ¿en la plaza pública, edificio religioso o en una casa? ¿dónde se ubica geográficamente el relato? Preguntas similares inducen a este análisis que implica disciplinas como la arqueología, la geografía, topografía y afines. En el texto citado se aprecia:

Cafarnaum: Kefar Nahúm, pueblo de Nahúm, es llamada la ciudad de Jesús (“Subió Jesús a una barca, cruzó el lago y fue a su ciudad (Mt 9,1).  Está en la orilla norte del lago de Tiberiades, a 4 kms al oeste de la desembocadura del rio Jordán.  Era un lugar importante en tiempos de Jesús que incluso era atravesado por la Vía Maris hacia Siria; tenía guarnición y aduana, por lo que allí residía el recaudador Leví, San Mateo.  En esta aldea vivía Jesús, en casa de Simón Pedro; otros oriundos de esta aldea son Andrés -hermano de Simón-, y seguramente Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo. 

El poblado, de unos 400 x 200 metros, está en la misma orilla del lago y era de casas sencillas, de un piso de alto, con muro de piedras de basalto negro que se cubrían con techos de ramas y tierra.  La calle principal (cardo) bordeaba la sinagoga y la casa de San Pedro, llegando a la orilla. Una ciudad con más o menos 2.500 a 5.000 personas en tiempos del Nazareno, para algunos hasta 9000, cálculos que se pueden hacer combinando arqueología, estadística, historia y antropología cultural: 17 hectáreas de extensión multiplicadas por 150 personas que habitaban una hectárea o 30 hectáreas x 400 personas, todo depende de los estudios que se aborden (Crossan, El nacimiento del Cristianismo, 2002, pág. 220).

La casa: era una construcción grande, de un piso, propia a la forma como los pobladores de esa región construyen; era casa de galileos, no romanos. Casa también es signo de hogar, de familia. La casa de Pedro está a unos 20 metros de la playa y a unos 50 metros de la antigua sinagoga.  Tiene una puerta al norte que daba a la calle principal. Las casas eran estrechas, de piedras bastas de basalto ajustadas con barro o pequeñas piedras.  Los techos eran de ramas, paja, barro o tierra apelmazada. Algunas, como la de Pedro, tenían un patio.

2. Objetos y cosas: cobran especial relevancia por su simbología, pueden dar pistas de espacio-temporalidad -como las monedas, vasijas, etc.-, valor religioso y espiritual -jarras, tinajas de piedra, piscinas, etc.-; son referentes narrativos que no se deben pasar por alto. ¿Quién los fabrica? ¿para que se emplean? ¿tienen un significado religioso? Ciencias como la arqueología ayudan en la actualidad a dar explicación a detalles antes desapercibidos, por ejemplo, las 6 tinajas de piedra a las que aduce el evangelio según Juan (2, 6) reciben simbología tanto por el número -seis, representa al hombre y su imperfección-, como por su función específica -empleadas para el baño ritual de los judíos-. En el ejemplo tenemos:

La camilla: objeto que poseían los lisiados, inválidos, signo de su desgracia; poseía 4 asas o agarraderas, en su forma más básica. La puerta: “Estrictamente, θύρα se usa en el NT para «puerta», especialmente en una casa, ya sea la puerta que da hacia afuera o una puerta que conduce a un aposento (…) Figuradamente, estar «a la puerta» es estar muy cerca” (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 266). El techo: reafirma la idea de una casa galilea, de un piso, diferente a la romana.

3. Personajes: ¿Quiénes son y qué rol desempeñan? ¿Cuáles son sus condiciones de vida? ¿sus alianzas? ¿Cómo trabajan? Todo cuanto se pueda decir de las personas, por ejemplo, Pedro pescaba desnudo, según Juan 21, 7, y muy probablemente así lo hacían los pescadores contemporáneos a él, pues evitaban accidentes laborales, como enredarse con las túnicas y ahogarse. Es fundamental las conclusiones y los estudios de la antropología, la sociología, la etnografía, la psicología, entre otras, especialmente contextualizando estas disciplinas en la Palestina del siglo I d.n.e. En el caso que se está estudiando:

Jesús: Rabí (1, 21-22), exorcista (1, 24), taumaturgo (1, 31), conocido por los aldeanos… Un paralítico: personaje indeterminado (“un”), probablemente conocido por Jesús y sus discípulos. No hay nombre, sólo una caracterización: Paralitico, debido a una lesión física asociada al pecado. Los cuatro: reafirma la idea de que hacen de camilleros, son indispensables para cargar al lisiado. Son de casa, pues se atreven a levantar el techo. En el contexto del texto -evangelio de Marcos- aparecen 4 nombres de personas cercanas a Jesús, antes y después de la mencionada perícopa: Simón y Andrés (1, 16), Santiago y Juan (hijos de Zebedeo, 1, 19), que son los primeros 4 discípulos del maestro galileo; Santiago, Joset, Judas y Simón (6, 3b), que son los hermanos del Nazareno. Los escribas: algo así como los “biblistas” de la época, intérpretes de la Ley, autoridad religiosa para el Pueblo, los que dan juicio de las acciones, muchas veces ejercían como jueces, otras como maestros (ROUET, 1982, págs. 24-26).

4. Ambiente (espacio-temporalidad): ¿agrícola, urbano, comercial, religioso…? Recurrir a los datos que pueda proporcionar disciplinas como la etnografía, la sociología, la historia, entre otras, que aportan elementos -para el caso específico- como: clases sociales presentes en Cafarnaúm, la forma como se relacionan los campesinos, los pescadores y los citadinos. El ambiente se describe como urbano, no citadino, costero, popular que se percibe en la perícopa citada: una casa “atestada” por el tumulto local… ¿Cómo puede influir un lugar de comercio y trabajo, caracterizado por un ambiente religioso, de judaísmo laxo -son galileos, no judíos de Jerusalén-, influenciado por extranjeros? Probablemente había tensión por el tumulto, posiblemente la hora del día… había factiblemente mucha expectación… son muchos “supuestos” que deben ser tratados desde los aportes de disciplinas que enfaticen en espacios y tiempos.

Por otro lado, el mismo texto aporta expresiones o términos que dan pistas del ambiente que se pretende analizar, por tomar un ejemplo la expresión griega πίστιν αὐτῶν (fe de ellos), tiene matices conceptuales dependiendo de la etimología y el contexto en que se suscribe la expresión: “πίστι tiene el sentido de a. «confianza», «certeza», luego b. «confiabilidad» y c. «garantía» o «seguridad» en el sentido de una prenda o juramento, con los dos matices de «confiabilidad» y «prueba» (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 653). Podría decirse que el texto “transpira” un ambiente de confianza, certeza y seguridad, que contrasta con los pensamientos de los escribas -adversarios- que hacen su aparición en el capítulo 2 para atacar a Jesús y a los discípulos, movidos por su desconfianza ante lo que consideran actitud blasfema de Jesús: λαλεῖ βλασφηµίας, expresión compuesta por λαλιά -dicharachero, palabrero, chacharero o locuaz (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 392)- y por βλασφημία (blasfemia) que en el NT es entendida como una burla y afrenta al poder y a la majestad de Dios (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 91), pretendiendo ser como él.

5. Acciones (el cambio que introduce Jesús). La narrativa está compuesta por acciones expresadas por verbos que, dependiendo de los contextos y de los sujetos a quienes se atribuyen, poseen significación de acción que debe ser determinada con tino y propiedad, para un mayor acercamiento exegético y, por ende, para la comprensión y actualización del sentido (hermenéutica).

En los textos bíblicos hay lugares teológicos, instituciones religiosas -como el sábado, el ayuno, la purificación, entre otros- que requerían de especial atención y guarda para mantenerse en la ortodoxia. A pesar de ser un personaje religioso, Jesús de Nazaret cuestionó sus tradiciones, creencias, tradiciones, al punto de introducir una novedad; por ejemplo, arremetió contra el sábado (Mt 12, 1ss), el templo (Jn 2, 13ss), los ritos de purificación (Mc 7,1ss), se sospecha que él hizo parte del movimiento del bautista y que, aunque suene insólito, bautizaba (Jn 4, 1ss).

Jesús demuestra con esta curación del paralítico que él tiene poder para perdonar pecados, habla con autoridad -también enseña igual (Mc 1, 22)-, no como los escribas, por ello se atreve a proferir lo que sólo Dios puede decirle a un pecador: τέκνον “Esta palabra significa «niño» (o «hijo») en el sentido de progenie (también la progenie espiritual en Mt. 3:9; Gá. 3:7; 1 P.3:6; cf. Gá. 4:21ss; 2 Jn. 1; Lc. 7:35)” (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 582); ἀφέωνταί es el perfecto, pasado, plural (Tamez & Foulkes, 2013, pág. 30) de ἀφίημι (perdonar, remitir) (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 76), que se traduce como “perdonados”, siendo esta la acción principal de la oración dicha por Jesús de Nazaret; ἁµαρτίαι, de ἁµαρτία, ας que traduce pecado, culpa (Tamez & Foulkes, 2013, pág. 9), “es un término global con aplicaciones intelectuales y legales así como éticas, y puede abarcar todas las acciones incorrectas desde simples errores hasta crímenes” (Kittel & Friedrich, 2003, pág. 46). Si esta acción era sólo reservada para Dios ¿por qué Jesús dice al paralítico lo que sólo Dios puede decirle: “hijo, tus pecados te son perdonados”?

Y si a estas conclusiones de crítica literaria, textual y exegética realizada a un breve texto neotestamentario se le agregan análisis lingüísticos, psicológicos, semióticos, filosóficos, etc., ¿cuánto más se podrá dilucidar, extraer y reformular apropósito de los cambios introducidos por Jesús de Nazaret?


3. Conclusión

Antes de presentar un método interdisciplinar exegético -un modelo paradigmático-, se ha expuesto en el presente artículo una especie de marco conceptual o momento explicativo de lo que es un método científico exegético para el estudio de los textos bíblicos, específicamente los neotestamentarios, con énfasis interdisciplinar. ¿Es esto posible? Indudablemente que sí, al menos es lo que se ha dilucidado en los puntos anteriores.

La metodología, en el caso de la exégesis bíblica -y de toda ciencia- parte de las razones y establece las fuentes para lograrlas. Por tanto, lo primero que el investigador debe tener claro es: qué investiga (objeto de estudio) y delimitarlo lo más exactamente posible. Seguidamente, el exegeta, movido por las razones, busca y clasifica el material fontal (las fuentes).

El mundo científico del exégeta bíblico, gracias al elemento metodológico, lo inserta en una realidad histórica, a la par con el momento en que vive. Se puede hablar de él, el exégeta, como un investigador en propiedad, un alguien capaz de hacer ciencia, que tiene razones poderosas para hacer exégesis -sus propias intuiciones- y así hallar sentido, despejando dudas, desenmarañando textos, resolviendo hipótesis dentro de las hipótesis, es decir, llegando a solidas conclusiones -adquiriendo convicciones-.

Por tanto, en la búsqueda de un método interdisciplinar que apoye la labor exegética es indispensable adentrarse en las fuentes canónicas y extracanónicas, a todo aquello que sea texto y que conduzca a recomponer un contexto, sin desvirtuar su naturaleza literaria y su origen teológico-espiritual. Un exégeta no puede contentarse con un inventario de fuentes canónica y oficialmente establecido, debe adentrarse a un mar de papel, de múltiples formas, colores y texturas.

Y del exégeta se pasa a la cualidad o calidad del método. Apellidarlo “interdisciplinar” es redoblarlo en lo científico, es decir, no sólo el sujeto investigador, las fuentes que consulta y las razones que lo mueven, lo que dotan a la ciencia exegética bíblica de carácter científico, su necesario y exigido énfasis interdisciplinar, en el hoy de la investigación científica, lo pone a la par con las demás disciplinas del saber, integrándolas y sirviéndose de ellas, comunicándose y rehaciéndose en una labor colaborativa donde el biblista no necesariamente será un hombre de Dios, de fe y de convicciones religiosas, también pueden llegar a serlo los antropólogos, historiadores, arqueólogos, psicólogos, en fin, cualquier profesional que ponga al servicio de la investigación bíblica su propia área de conocimiento.

En últimas, se reitera, es posible un método interdisciplinar exegético, por el quehacer bíblico como tal y por la exigencia y la posibilidad del aquí y del ahora del exégeta.


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1 Licenciado en Filosofía y Letras de la USTA de Bogotá-Colombia, Máster Universitario en Didáctica de la Lengua y la Literatura en Educación Secundaria y Bachillerato por la UNIR de España. Formador de sacerdotes y jóvenes adolescentes desde el 2001 en colegios e institutos religiosos (seminarios) de Colombia y Ecuador. Inspector General de la U.E. Calazacón.